"Una persona me habla de su vida hoy, tres días después le va a contar otra cosa a otra persona... todo lo que se dice con la palabra depende del momento en que es hablada. La experiencia narrada no es exactamente igual a lo que la persona vivió; ella nunca va a decir la misma cosa de igual manera. Puede ser mejor o peor, pero no va a decir lo mismo". Eduardo Coutinho, Documentalista Brasileño.
Esto que dice Coutinho no me pudo llegar en mejor momento, por fin me he decidido a re-abrir mi blog “Es medio día en Dinamarca”, con muchas razones y emociones que me han motivado. Me encuentro en un periodo de cambios, de crecimiento, de construcción de mi propia identidad, de caminar nuevos caminos o de una manera distinta, de re-definir mis pasiones; este agosto entré a un posgrado en Colima, a la especialidad de Ciencias del Ambiente Gestión y Sustentabilidad, ¡vaya nombre largo! pero que es del tamaño de mis ambiciones para este año en el que decidí quedarme en mi Colima, en mi segunda casa de formación (desde la prepa) el CEUGEA.
Haber decidido quedarme, permanecer con mi familia, con mis amigos, con mis contactos hasta el momento ha sido una muy buena elección, a pesar de mi hambre e instinto de salir e irme a lo desconocido a probar suertes y aprender fuera de la zona de confort. Y para nada se trata de haber renunciado a estas aspiraciones o de haberlas pospuesto y metido en el profundo hoyo de procrastinación, sino que de repente me cayó el veinte de que si el viaje que tanto ansío comienza por lo interior, dar los primeros pasos hacia dentro de mi estando en mi propio terreno y en contacto directo con mi raíz es una buena idea.
Así pues muchas cosas han acontecido en mi vida, entre reflexión, encuentros y acciones. Un año ya de haberme graduado entre las mini-crisis pre y post, fue un periodo muy útil porque pude darme tiempo para cuestionarme lo que quería e intentar por primera vez (pero no única) muchas cosas nuevas, desde mandar mis papeles para una maestría a Europa a los trámites para trabajar como fotógrafo en un crucero, pasando por entrevistas para cantar en una organización internacional de voluntariado; empecé a aprender francés, fui a un taller de Coaching de vida que me ayudó a romper barreras y acercarme más a algunos de mis amigos, también dejé definitivamente el coro del ballet donde canté por 5 años pisando los escenarios del Palacio de Bellas Artes como mi máximo premio de despedida.
Con todo esto lo que quiero decir es que muchos cambios sucedieron y muchos más están sucediendo y por suceder. Pero ahora creo, más que antes, que compartir es una parte fundamental del proceso, aunque sea compartir con mi “yo” del futuro. Por eso y por tomar una mucha mejor disciplina escribiendo y leyendo (y más disciplina, así en general) es que re-abro este blog para dejar rastros, al menos 2 veces a la semana, de como me estoy construyendo y así hacer un pequeño experimento fundiendo mis ideales y realidades, pues como decía el filósofo y crítico literario Walter Benjamín: el tiempo real es más pobre, lo que uno cuenta después de años y años contiene partes de mentira y partes de verdad, es una construcción en que los recuerdos ponen en uno mismo espacio lo que fue y lo que pudo haber sido y no fue.
Nelson Aldape.
Nelson Aldape.

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